Preliminares éticos del yoga: yamas y niyamas

Preliminares éticos del yoga: yamas y niyamas

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Yamas y niyamas, los preliminares éticos del yoga. Aquí ofrecemos una breve introducción.

Lo que en occidente solemos entender por yoga, suele ser el yoga psicofísico de ásanas (posturas) o hatha yoga (si incluimos el pranáyama), el cual a su vez es parte de uno de los senderos del yoga: el Raja yoga. En las definiciones clásicas, como las de Patañjali, ásana es el tercer paso, de ocho, en una filosofía de vida; una ciencia que nada tiene que ver con dioses en el sentido «seres divinos» del término. El yoga es un método «para liberarnos de lo ajeno y reconocer nuestro ser»; una vía para pasar de la existencia inconsciente a la consciencia.

Los primeros grados del (Raja) yoga

Así, este sendero de yoga consta de ocho grados. Yoga a la carta está enfocado al grado ásana y apenas roza el pranáyama (cuarto grado); pero conviene recordar los dos primeros grados, yama y niyama, una suerte de preliminares éticos, pues su observación mejorará, inevitablemente, el alcance de nuestra práctica.

Esto es fácil de entender. Por ejemplo, durante la práctica aprendemos de nuestro cuerpo al escucharlo y observarlo, pero esa acción se dificulta si lastramos nuestro cuerpo o nuestra mente con hábitos desfavorables que generan un ruido que, o nos distrae o directamente nos impide la escucha. Este ruido puede ser una dolencia o una sensación de angustia.

La ética planteada en el yama (abstenciones) y el niyama (observaciones) no responde a una moral estructurada desde fuera, sino que solo está en función de la liberación antes citada. Cada cual puede y debe aplicarlas a su caso, sin engañarse, dependiendo del ánimo de profundizar que se tenga.

Nuestra es la responsabilidad, de nadie más.

Las abstenciones o disciplinas éticas (yama), nos alejan de tendencias o instintos que nos apartan del proceso de liberación. Son cinco:

  • la no-violencia,
  • la veracidad,
  • el no robar,
  • el control (sexual) y
  • la austeridad.

Obviamente, su comprensión requiere un estudio más profundo y no debemos atribuirles significados simples; pero ya nos señalan una dirección opuesta al camino que seguimos en nuestra civilización, donde son espontáneas

  • la agresión,
  • el engaño,
  • la apropiación de lo ajeno,
  • el desorden sexual y
  • la codicia.

Las observaciones (niyama) podrían agruparse como un «dominio razonable del yo, con vistas a un fin espiritual» o «autopurificación por la disciplina»; son medios para una vida armoniosa y ordenada, que ayudan a la eficiencia y la perfección. Son cinco:

  • pureza (higiene interior [mental] y exterior),
  • contento (satisfacción con lo que se tiene, que no conformismo),
  • ascesis (esfuerzo consciente por lograr la unión con la divinidad),
  • aplicación (estudio del sí-mismo) y
  • consagración (se actúa sin esperar recompensa, por devoción a lo sagrado).

Esta breve introducción servirá para atisbar la actitud necesaria para avanzar en nuestro camino hacia la liberación.

No obstante, debemos evitar atribuir significados apresurados. Para el correcto entendimiento de algunos términos destacados, debemos apartarlos de los contextos en que solemos encontrarlas y que pueden distraernos. Y, por supuesto, debemos profundizar en su estudio y meditación.

«No sabiendo lo cerca que está la verdad, las personas la buscan lejos. Son como quien en medio del agua, pide implorando beber.»

Hakuin.

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